TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS…

Noviembre 12, 2008 at 20:51 | In personal | Leave a Comment

Desde que tenía once años tenía muy claro qué quería ser de mayor: maestra.

Se me daba bastante bien otras muchas cosas, como las artes, las letras, etc, pero el hecho de dedicar mi existencia a algún fin útil para la sociedad, me llevó a elegir esta profesión. Se puede decir que soy una de esas maestras “vocacionales”.

Además tengo la virtud o el defecto de poner una alta carga emocional a todo lo que llevo a cabo, y aun cuando mayor es la dificultad de mi propósito, mayor ímpetu pongo en ello. Parece que las cosas fáciles no me motivan a seguir adelante.

Ese afán por sentirme útil en este mundo, me llevó a querer dedicarme al voluntariado con organizaciones religiosas en una etapa de mi vida, hecho que causó un gran desasosiego en mi familia. Menos mal que sólo quedó en una declaración de intenciones y no lo llevé a acabo. La religión no es uno de mis pilares fundamentales.

De todas formas, mi profesión a veces se convierte ya en una “misión imposible”, en los últimos años más que nunca.

Otra de mis “virtudes” es pensar en voz alta. Eso me ha traído siempre muuuuuuuuuuuchos problemas. Llegados a este punto, siempre recito una sentencia de mi padre: “nadie me va a hacer ver que lo blanco es negro”, a lo que añado yo, “aunque la vida me enseñó que a veces hay que ver los grises que van del blanco al negro”.

Así estoy ahora, entre grises. Me encuentro en una situación laboral límite. Gris, muy gris. Pese a mis esfuerzos, me llueven palos a diestro y siniestro. No te dejan decir que lo blanco es blanco y has de verlo negro a la fuerza.

La carga emocional que pongo en todos los actos de mi vida me ha llevado a padecer un stress enfermizo, somatizado en dolor estomacal, náuseas, infección vírica que no remite con medicación…al punto de tener que tomar vitaminas, gymsen, etc para reponerme. Siempre estoy cansada, agotada…

Cuando tenía once años, quería ser maestra, pero nunca pensé que algún día llegaría a producirme una enfermedad el mayor sueño de mi vida.

Menos mal que soy una tía dura. He superado muchas cosas en mi vida y pienso hacer lo mismo con ésta. A mis treinta y dos años he vivido cosas, en el ámbito emocional y en la relaciones sociales con las personas, que muchos tardan cuatro o cinco décadas en asimilar. Eso te endurece pero a la vez te protege de situaciones como ésta; aunque a la vista está que el método no es infalible.

Sigo teniendo una asignatura pendiente: la hipocresía. Y esa imagen de los monitos que significa ver, oír y callar, tampoco se me da bien.

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¿Qué puedo hacer que no sea resignarme?

Menos mal que tengo la suerte de tener un esposo maravilloso, que me adora y quiere con locura y es mi bastón, en estos malos momentos, para seguir adelante. También gracias a mi familia, que me apoya y me quiere sin condiciones, para quienes lo blanco no es negro ni viceversa. ¡Qué afortunda soy por tenerles cerca! No me cansaré de decirles cúanto les quiero.

Esas son las cosas importantes de la vida, me dice siempre una amiga, a lo que añade: “la mejor venganza es ser feliz”. Gracias Magda por tus sabios consejos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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